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Vivir como cuidador/a: una perspectiva personal

Una persona cuidadora es alguien que ofrece apoyo no remunerado a una persona que vive con una enfermedad, discapacidad, dificultad de salud mental o adicción. En la práctica, esto suele significar que puedes estar cuidando de un padre o madre, hijo/a, pareja, abuelo/a, nieto/a, otro familiar o un amigo/a. El cuidado puede ser a corto o largo plazo, a tiempo completo o parcial. Muchas personas cuidadoras son mujeres, pero cualquiera puede ser cuidador/a, incluidos niños que apoyan a sus padres. A menudo, puede que ni siquiera te identifiques como “cuidador/a”, porque puede sentirse simplemente como hacer lo necesario dentro de una relación o un rol familiar.

Puede que no te identifiques como cuidador/a si:

  • sientes que es tu deber o responsabilidad cuidar de la persona
  • ofreces apoyo más emocional que práctico o físico
  • asumes que un “cuidador/a” es solo alguien contratado a través de servicios sociales

Incluso sin la etiqueta, el impacto del cuidado es real y a menudo significativo.


El significado y el impacto de cuidar

Cuidar puede aportar sentido y conexión, incluso en circunstancias difíciles. Desde tu perspectiva, puede ayudarte a:

  • desarrollar confianza al apoyar a otros y gestionar servicios
  • profundizar en la empatía y la comprensión del sufrimiento ajeno
  • ganar perspectiva y valorar tu propia vida
  • sentirte más cerca de amigos y familiares que te entienden
  • experimentar un sentido de propósito

Al mismo tiempo, el cuidado puede conllevar una carga emocional y física importante.


Los desafíos que puedes experimentar

Cuando estás en un rol de cuidado, puedes notar:

  • estrés y preocupación constantes sobre la salud, seguridad, futuro, finanzas, medicación y citas de la persona, lo que dificulta el descanso mental
  • tensión en tus relaciones o pareja, a veces con conflictos o aislamiento
  • sensación de soledad, especialmente si tienes menos tiempo para amistades, hobbies o compañeros de trabajo
  • menor atención a tu propia salud, sueño, ejercicio o necesidades médicas
  • interrupción de la educación o el desarrollo profesional
  • presión económica por reducción de ingresos o costes adicionales de cuidado
  • conflicto emocional, incluyendo resentimiento, enfado o frustración seguidos de culpa
  • pérdida de identidad o autoestima si sientes que eres “solo/a un cuidador/a” o que no haces suficiente
  • mayor riesgo de agotamiento, bajo estado de ánimo, ansiedad o estrategias de afrontamiento poco útiles como consumo de alcohol, alteraciones alimentarias, autolesiones o pensamientos suicidas

Desde una perspectiva humanista, es importante reconocer que estas reacciones no son signos de fracaso, sino respuestas comprensibles a un estrés, responsabilidad y carga emocional prolongados.


Lo que sugiere la investigación sobre el bienestar de las personas cuidadoras

La investigación sobre personas cuidadoras de niños con parálisis cerebral indica que el malestar es más probable cuando:

  • el niño/a tiene mayores necesidades físicas o de salud mental
  • hay más dificultades conductuales
  • la dinámica familiar está más tensionada

Sin embargo, una mayor autoestima y un sentido de competencia personal pueden ayudar a amortiguar este estrés.

Otros estudios muestran tasas de ansiedad y depresión en cuidadores/as:

  • el 63% de las mujeres y el 38% de los hombres que cuidan a personas con cáncer reportan ansiedad o depresión moderada
  • el 27% de cuidadores de personas con insuficiencia cardíaca presentan síntomas depresivos significativos
  • el 23,5% de cuidadores de personas con Alzheimer presentan ansiedad clínica y el 10,5% depresión

Estas cifras muestran lo común que puede ser la carga emocional en los roles de cuidado.


Qué influye en cuánto te sientes desbordado/a

Tu experiencia de estrés como cuidador/a puede depender de:

  • el grado de autonomía de la persona a la que cuidas
  • cuánto control sientes que tienes en la situación
  • la complejidad de las tareas de cuidado
  • el tiempo diario que requiere el cuidado
  • tu propia salud física y mental
  • la calidad de la relación con la persona cuidada
  • el nivel de apoyo al que puedes acceder

Cuando el cuidado es emocional más que físico

Si cuidas principalmente en un contexto emocional o de salud mental, puedes pensar a veces:

  • “En realidad no soy cuidador/a.”
  • “No estoy ayudando lo suficiente.”
  • “No entiendo lo que están pasando.”
  • “No sé lo que estoy haciendo.”
  • “¿Estoy haciendo lo correcto?”

El cuidado en salud mental también puede implicar retos adicionales como el estigma, la imprevisibilidad emocional o la dificultad de acceso a servicios. Las relaciones pueden sentirse tensas si la persona a la que cuidas se retira, rechaza el apoyo o expresa enfado o desconfianza.

El cuidado físico, por otro lado, puede ser más exigente físicamente e incluir:

  • adaptaciones del hogar (sillas salvaescaleras, grúas, etc.)
  • levantamiento o movilización
  • cuidados personales
  • apoyo en fisioterapia

Qué ayuda a apoyarte como cuidador/a

El apoyo que realmente ayuda suele:

  • reconocer tus necesidades además de las de la persona cuidada
  • validar tu identidad más allá del cuidado (intereses, relaciones, objetivos)
  • fomentar el autocuidado realista y compasivo, sin culpa
  • explorar y cuestionar suavemente creencias poco útiles como “tengo que hacerlo todo perfectamente” o “no estoy haciendo suficiente”
  • ayudarte a notar la ansiedad, el miedo y la presión sin juicio
  • apoyarte a construir una red de apoyo más amplia

Organizaciones útiles pueden incluir:

  • Carers Trust
  • Carers UK
  • Turn2Us y Citizens Advice (orientación financiera)
  • Rethink Mental Illness (apoyo entre iguales en salud mental)
  • Guía de Atención Social y Sanitaria del NHS

Reflexión final

En un rol de cuidado, es fácil volverse invisible para uno mismo/a mientras te centras en las necesidades de otra persona. Desde una perspectiva humanista, es importante reconocer que las personas cuidadoras a menudo están sosteniendo una carga emocional, física y económica prolongada.

Si eres cuidador/a, también mereces cuidado, apoyo, descanso y reconocimiento.


Fuente:
Launder, A. (2022). Counselling Carers [lecture]. Counsellor CPD. Counselling Tutor. [23/09/24].

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