Mi camino para convertirme en terapeuta no comenzó en un aula, sino en mi propia experiencia de sentirme desconectada, sobrepasada y sin saber muy bien dónde encajaba.
Durante gran parte de mi vida llevé conmigo una sensación de no terminar de pertenecer, ya fuera en la familia, en las amistades o en el trabajo. A menudo me sentía sola con ello, sin comprender realmente por qué. Con el tiempo, esa sensación se convirtió en algo más profundo: una forma silenciosa pero persistente de dolor emocional para la que aún no tenía herramientas de comprensión.
Mirando atrás, reconozco que muchas de estas experiencias estaban relacionadas con patrones que suelen aparecer en el trauma: desconexión, dudas sobre una misma y un sistema nervioso que no siempre se siente seguro.


Mi propio proceso de sanación
Aprender que sanar ocurre a tu propio ritmo
Mi camino hacia la terapia comenzó como una búsqueda de alivio, pero lo que encontré fue algo mucho más significativo: un proceso de comprensión personal.
Durante mi formación como terapeuta integrativa humanista en Madrid, también realicé mi propio proceso terapéutico semanal durante casi dos años. Esta experiencia me transformó no solo como persona, sino también como terapeuta.
Al principio, el proceso se sentía incierto.
Había sesiones en las que hablaba, pero parecía que nada cambiaba.
Con el tiempo, empecé a comprender algo esencial: sanar no es inmediato y, mientras está ocurriendo, no siempre resulta evidente.
Aprendí que:
- Nuestro sufrimiento suele tener capas que se revelan poco a poco
- El cuerpo y la mente necesitan tiempo para sentirse lo suficientemente seguros como para abrirse
- El verdadero cambio sucede tanto dentro como fuera del espacio terapéutico
- El proceso pertenece a la persona, y no puede forzarse ni acelerarse
Con paciencia, confianza y apoyo, empecé a reconectar conmigo misma de una forma diferente.
Comprender el trauma desde la experiencia
A través de mi propia terapia entendí que el dolor emocional no es algo que haya que “arreglar”, sino algo que necesita ser comprendido con suavidad.
Llegué a ver que muchas de mis reacciones —la ansiedad, la desconexión o la incertidumbre— no eran debilidades, sino respuestas de protección.
Cuando nos sentimos inseguros, el sistema nervioso se adapta.
Y esas adaptaciones pueden permanecer con nosotros incluso cuando las circunstancias cambian.
Para mí, sanar no significó eliminar completamente el dolor.
Significó aprender a relacionarme con él de una forma más amable, manejable y enraizada.
La importancia de la relación terapéutica
Una de las partes más transformadoras de mi proceso fue la relación con mi terapeuta.
Pude experimentar lo que significa ser recibida con:
- Calidez
- Respeto
- Cuidado genuino
- Y ausencia de juicio
Ese tipo de espacio me permitió sentirme, poco a poco, lo suficientemente segura como para explorar aquello que llevaba dentro.
Me mostró lo poderoso que puede ser sentirse realmente escuchada: no analizada, no apresurada, sino acompañada.
Y eso es algo que hoy llevo también a mi trabajo terapéutico.


Por qué ofrezco terapia Walk & Talk
Durante mi propio proceso terapéutico exploré la terapia no solo online, sino también al aire libre.
Estar en contacto con la naturaleza me ayudó a conectar con mis emociones de una manera más natural y menos exigente. El movimiento, el espacio y el entorno hacían más fácil expresar lo que sentía.
Esa experiencia me llevó a investigar y posteriormente a ofrecer la terapia Walk & Talk como parte de mi práctica.
Para algunas personas, especialmente cuando trabajan experiencias traumáticas, estar al aire libre puede:
Facilitar un flujo más natural de pensamientos y emociones
Favorecer la regulación del sistema nervioso
Reducir la intensidad del contacto cara a cara
Cómo trabajo hoy
Un enfoque suave, informado por el trauma y centrado en ti
Mi trabajo como terapeuta está profundamente influido por mi propio recorrido.
No veo la terapia como algo que “hago” sobre ti.
Es algo que atravesamos juntas/os, a tu ritmo y de la manera que necesites.
Ofrezco:
- Un espacio seguro y de apoyo
- Escucha profunda y respeto por tu experiencia
- Un enfoque informado por el trauma que tiene en cuenta tu sistema nervioso
- Flexibilidad para adaptar la terapia a lo que necesites en cada momento
Confío en que ya existe en ti la capacidad de sanar.
Mi papel es acompañarte para que puedas reconectar con ella.


Una nota final
Sanar no consiste en convertirte en alguien diferente.
Consiste en regresar poco a poco a ti misma/o, con más comprensión, más seguridad y más compasión.
Lo sé no solo como terapeuta, sino también como alguien que ha recorrido ese camino.
Y sería un privilegio acompañarte en el tuyo.